miércoles, noviembre 15, 2006

Perfil de una curiosa impertinente

Acabo de cumplir 39 años, pero nunca he tenido muy clara mi verdadera edad, depende del día y de la estación del año. Cuando era niña era tan mayor como los adultos, y ahora soy más pequeña que mis amigos de 30, lo que explica muchas cosas.

Lancé una moneda a cara o cruz para elegir los estudios, y descubrí que era mucho más divertido escaparme los jueves al cine-club de la universidad. Vistas las perspectivas laborales, continué escapando, esta vez al extranjero. Volví después de unos cuantos años, y descubrí que es verdad que las apariencias engañan y que no hay que poner toda tu confianza en lo que te prometen.

He tenido suerte, a pesar de lo que pueda pensar algunos martes de primavera, y aunque mi vida no sea perfecta, sé que las desgracias no permanecen.

Me gusta leer poemas de Yeats, historias de animales en Corfú y de reflejos en Rodas, el chocolate negro, un contratenor cantando Haendel, Oasis y Pulp, contar las escaleras que suben a la ermita de San Juan mientras la tormenta resuena en el mar y oír el ruido de la nieve crujiente bajo los esquís cuando nadie más me acompaña y el sol brilla... y no quisiera repetir las palabras de Keynes en su lecho de muerte "Desearía haber bebido más champagne".

No hay comentarios.: