Café de Belén, Madrid. 8 de la tarde, viernes de otoño.
Manuela - ¿Estás segura de que no vas a venir a la cena de Navidad de la empresa? Anímate, que nos lo pasaremos bien (mira desde la puerta y sonríe) Tenemos suerte, hay una mesa en el rincón. Ahora una cañita no me vendría nada mal... ¿Tú que vas a tomar?
Carmen (dejando el bolso en una de las sillas y sentándose) -Pues la verdad es que tengo frío. Lo que necesito es un té o un café. Y no me vas a convencer con lo de la cena, no pienso ir. Os he explicado unas cuantas veces mis razones, te las sabes de memoria.
Manuela - Tú y tus bebidas calientes... Venga, que es viernes ... Ahora mismo necesito un cigarrito, voy a acercarme a la barra a comprar, ¿vale? Y despues vas a volver a explicarme esas razones tan importantes para rajarte.
Carmen - Mmmm... si, vale, OK (sin hacerle demasiado caso mientras lee un mensaje en el móvil).
Risas en la mesa de al lado. Cerca de 8 personas apiñadas, una comida de empresa que se ha alargado.
Calvo "graciosillo" - ¡Yo quiero que me llevéis a una discoteca a ligar! ¡Que es vuestra zona, y me habíais prometido meneillo! (dos de las chicas se miran con cara de desesperación)
Camarera - Hola, ¿ibas a tomar...?
Carmen (levantando la vista y ruborizándose) - Perdón, no me daba cuenta. Creo que dos cañas (ruido de cristales que se rompen, mientras el calvo graciosillo se pone a gritar una canción de Bisbal)
Camarera - Están así desde hace casi una hora, y ahora por lo menos está tranquilo (con una sonrisa un poco cansada)
Carmen - Pues espero que os hayan hecho mucho gasto, porque si no...
La camarera se aleja y Manuela se desploma en la silla.
Manuela - ¿Has pedido? Necesito una caña, pero ya (mientras abre el paquete de tabaco y mira alrededor a ver quien le puede dar fuego, acabando en Carmen con ojos suplicantes).
Carmen - Dos cañas, y sabes que no fumo, no me mires con esa cara de necesidad.
Manuela - Pero si tú siempre llevas de todo en el bolso... busca bien, que seguro que tienes un mechero o cerillas o un pedernal...
Carmen (riéndose) - Tengo de todo, si (sacando la agenda, la máquina de fotos, un cuadernito, 2 rotuladores, el libro que está leyendo, 2 pares de gafas de sol y un brillo de labios), ¿pero no has pensado en usar la vela que hay en la mesa?
Manuela se agacha para encender el pitillo, y después coge el libro. El calvo baila con un mojito en la mano junto a la mesa de las 2 chicas no queriendo darse cuenta de las miradas que le lanzan de todas las mesas.
Manuela - "Nunca me abandones" ¿Está bien? (sin enterarse de lo que ocurre a sus espaldas) Porque tus gustos en libros son un poco... especiales.
Carmen (poniendo morritos) - Kazuo Ishiguro es un genio, y (trata de apartarla, pero es demasiado tarde)... ¡no me lo puedo creer!
Calvo - ¡Guapas! ¡Que no es hora para ponerse a hablar de libros aburridos! ¡A bailar, a bailar!
Manuela no puede moverse. Tiene las manos y el libro empapados. Las dos chicas de antes arrastran al calvo fuera del café, y toda su mesa se levanta apresuradamente.
Manuela (suspirando) - Creo que tienes razón con lo de la cena, me parece que tu opción es más segura. Mendelssohn, ¿dijiste? ¿Quedan entradas? Y respecto a tus razones ( Carmen está mirandole con aire de complacencia ) , sé que el restaurante no te gusta, que juraste en una boda no volver y ya son dos años yendo allí para la cena de la empresa, que tienes que volver a oir el concierto de violín ... y que lo que acabamos de ver es lo mínimo que nos espera para esa noche ( Manuela se estremece un poco ).
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